Para quienes se preguntan a dónde se fue a descansar Dios cuando creó el Archipiélago de Los Roques, les contamos que escogió a la Posada Galápagos, un lugar cálido, cómodo, colorido y atendido por sus propios dueños, Paola Aguilar y su esposo Ivano Biasion. Un rincón especial ubicado en pleno corazón del Gran Roque, que se distingue del resto por su excelente servicio, por sus amplios espacios, y por tener un Lounge Bar que sirve de disco durante las noches.