El rostro del bebé es uno de los aspectos que más despierta curiosidad en los futuros padres y una de las razones por los cuales, las ecografías 3D han cobrado gran auge en los últimos años..
Ecografía 3D cuando hacerla
La ecografía es una técnica no invasiva de diagnóstico de imagen prenatal, que no genera daño alguno tanto a la madre como al bebé y que permite poner en práctica los conocimientos técnicos y la evaluación clínica en cada momento del embarazo. Hoy en día, la ecografía tridimensional es un complemento indispensable en el estudio clínico durante el proceso de gestación.
En el caso de las ecografías en tres dimensiones (3D), ayudan a tener un diagnóstico más amplio del desarrollo el bebé, pero hay que reconocer que el mayor porcentaje de los padres que toman la decisión de hacer la ecografía en 3D, en principio los mueve el componente emocional de conocer los rasgos de su futuro bebé.
Sin embargo, para lograr este objetivo con gran claridad, la ecografía en 3D debe realizarse entre las semanas 26 y 32 de embarazo, cuando factores como la cantidad de líquido amniótico, el tamaño del bebé, el espacio disponible o su posición dentro del útero, hacen que sea más fácil conseguir y visualizar buenas imágenes del bebé.
En esta etapa, el rostro del feto ha tomado una forma similar a la del recién nacido y, en la mayoría de los casos, al no haber más espacio entre el bebé y la pared uterina, permite una mejor visualización.
Además de ello, antes de las 26 semanas, los fetos no tienen prácticamente grasa y la musculatura está muy poco desarrollada; por eso durante todo el primer trimestre y parte del segundo, todos tienen un aspecto muy similar, de allí que no sea recomendable practicar el estudio en 3D.
Por otra parte tenemos que, después de las 32 semanas, hay menos líquido amniótico en relación con el tamaño del feto y, aunque ya tienen unos rasgos faciales muy definitivos y el desarrollo neurológico es prácticamente el de un recién nacido, es más difícil conseguir planos adecuados. Además, después de las 30 semanas es relativamente frecuente que acerquen demasiado la cara a la pared del útero o a la placenta, que se tapen con las manos o con los pies o se giren hacia atrás, impidiendo ver su rostro.
La ecografía en 3D permite valorar al feto en los tres planos ortogonales del espacio. Se puede capturar el volumen de una parte fetal en particular que se desee estudiar y analizarlo posteriormente introduciéndonos en su interior, monitoreando con gran detalle, órganos como el cerebro o la columna, o bien investigando su superficie como el rostro o las extremidades.
El continuo movimiento del futuro bebé podría ser deseable en la ecografía 4D, que se fundamenta en la captación de movimientos en tiempo real, pero en 3D puede dificultar la obtención de buenas imágenes. Es cuestión de dejar pasar unos instantes y aprovechar la mejor posición, con feto sin movimiento.
La ecografía 3D es muy útil a la hora de estudiar la cabeza del feto por dentro y complementa la información que podemos obtener con la ecografía 2D (neurosonograma 2D/3D). Ayuda a identificar las vértebras afectadas en las espinas bífidas y facilita la comprensión de gran parte de la patología que puede presentar el feto. Hoy en día, juega un papel fundamental en el diagnóstico prenatal.
Estas ecografías son realizadas sólo por técnicos en radiodiagnóstico y cada sesión tiene una duración aproximada de unos treinta minutos.