Cubagua, una pequeña Antártida en el Caribe que expresa a través de su riqueza arqueológica, parte de la historia de Venezuela.
La isla de Cubagua, en pleno mar Caribe, está ubicada al noreste de Venezuela. Tiene una superficie de 24 kilómetros cuadrados. Es parte integrante del municipio Tubores del estado Nueva Esparta, entidad conformada además de Cubagua, por las islas de Margarita y Coche.
Los registros históricos dan fe de que Cristóbal Colón descubrió la isla de Cubagua durante su tercer viaje, cuando al navegar hacia occidente por la costa septentrional de la península de Paria a la que llamó "Tierra de Gracia" -hoy en día Venezuela- avistó la isla el 14 de agosto de 1498.
Poco después de su descubrimiento, otros navegantes europeos confirmaron la existencia de ricos yacimientos de perlas en Cubagua, cuya explotación dio origen al primer establecimiento español en Venezuela.
Entre los miles de tesoros patrimoniales, paisajísticos, culturales y humanos que posee nuestro país, está la inmensa fortuna de haber albergado en su geografía la primera ciudad de Suramérica: Nueva Cádiz de Cubagua.
La ciudad de Nueva Cádiz se fundó después de varias décadas de extensa explotación perlífera y existió entre los años de 1528 y 1543. En ella vivían entre 1.300 y 1.500 personas; contaba con viviendas, una iglesia, el ayuntamiento y la casa fuerte. Las casas típicas estaban construidas con piedra y barro y los muros estaban revestidos con una mezcla de arena y moluscos molidos.
La ciudad se convirtió en el principal puerto comercial del Caribe donde llegaban barcos de todos los rincones del planeta, desde donde se exportaban perlas, sal de Araya, pescado salado, maíz, casabe, oro, petróleo, aves exóticas, huevos de tortuga, animales criados en la isla y esclavos nativos.
En menos de 20 años la ciudad nació, creció y desapareció. Sobre su etapa final hay diferentes versiones. Una de las más sonadas es aquella que habla de un maremoto que hundió todo lo que estaba a su paso. Pero según los entendidos, la de mayor rigor histórico es aquella que habla del desmantelamiento progresivo de este centro poblado: para 1537 la extinción de los ostrales hizo que la isla se fuese despoblando y en el año 1541 sobrevino una tormenta tropical. Dos años más tarde, arribaron piratas franceses que incendiaron lo que quedaba y desapareció inclusive la noción de su exacta ubicación dentro de la isla.
Entre las tantas historias sobre Cubagua que van de la leyenda a la realidad, se dice que Nueva Cádiz de Cubagua ya estaba poblada en el año 4 mil a.C. y que las perlas de la región fueron muy cotizadas por varias civilizaciones, entre ellas la civilización Maya, que en esa época tenía representantes que se trasladaban a la isla caribeña a adquirir las gemas.
Hay quienes sostienen que, a la manera de la civilización perdida de la Antártida, existen restos arquitectónicos de la antigua Nueva Cádiz bajo el mar. Según, hay desconcertantes estructuras en formas de monolitos que se encuentran en el lecho marino cercano a la costa y de acuerdo a algunos estudiosos, si se observa con detenimiento esta formación, debajo del agua o en un mapa, las columnas están dispuestas en hileras paralelas.
Hoy en la isla de Cubagua solo quedan las ruinas de lo que anteriormente fue la esplendorosa Ciudad de Nueva Cádiz. Sin embargo, en la actualidad sus casas muertas son unas de las más interesantes muestras del patrimonio histórico de Venezuela.
Actualmente, los visitantes más aventureros pueden sumergirse en el mar para admirar los restos de lo que fuera la antigua ciudad de Nueva Cádiz y deleitarse con las muestras arqueológicas que se encuentran bajo las aguas, lo que le da a la isla de Cubagua, un encanto particular que atrae a propios y extraños. Por lo general, llegan desde Margarita, donde se organizan tours y viajes hacia Cubagua, principalmente para hacer expediciones de buceo y admirar ese valioso testimonio histórico que se esconde bajo sus aguas.
Si bien Cubagua cuenta con pocos habitantes y escasas construcciones, en ella viven algunos pescadores que, junto con los turistas pueden disfrutar de las 2.060 hectáreas de terreno, que abarca una increíble costa de arena blanca, un tranquilo mar azul y un silencio que únicamente es interrumpido por el murmullo del suave oleaje, en fin, el paisaje ideal para el relax y el descanso.